Desde hace unos años, moverse por el Camino del Perú se convirtió en una verdadera pesadilla. La congestión en varios tramos, especialmente antes de llegar a la rotonda ubicada en el cruce con las avenidas Belgrano y Perú, ocasionaba el malhumor de los conductores. Por eso, ahora que comenzaron las obras para eliminar la glorieta, los automovilistas que a diario circulaban por allí celebran la medida. No obstante, algunos protestan por los embotellamientos que se producen en algunos recorridos en las horas pico y porque algunos desvíos son verdaderos laberintos.
Los conductores que a diario van y vienen desde Cebil Redondo sienten que son los más afectados por los desvíos que se programaron para hacer la obra de remoción de la rotonda. Algunos de ellos dijeron que hay recorridos que son verdaderos laberintos de difícil salida.
“Han pensado más que nada en los vecinos de Yerba Buena a la hora de planificar las alternativas. La gente de Villa Carmela es la más afectada. La verdad es que molesta y es bastante complicado para nosotros; es un laberinto entrar y salir por un calle, cortar por un pasaje para salir ya sea a la avenida Belgrano o a alguna de las calles principales. La gente que va y viene de Yerba Buena, en cambio, puede seguir por el mismo camino, ya que no está cortado para ellos”, señaló Gustavo Núñez, quien hace cuatro viajes por día desde la zona hasta su trabajo, en la avenida Roca.
Mario Torres coincide con Gustavo. Y señala cuáles son las diferencias: quienes a diario transitan de este a oeste y viceversa no tienen que desviarse porque en las avenidas Belgrano y Perón quedó un carril disponible para circular. En cambio, de norte a sur y de sur a norte sí está interrumpido el tránsito. “Directamente, para evitar inconvenientes y meterme en un laberinto de desvíos, doy toda la vuelta por la Diagonal de Tafí Viejo para llegar al centro”, señala.
Otros vecinos de Cebil Redondo no se sienten afectados porque, según cuentan, desde hace tiempo venían usando caminos alternativos para evitar la congestión que siempre encontraban al llegar a la rotonda. “Para ir a Yerba Buena ingreso por las calles de San José y para ir al centro voy por el barrio Congreso”, contó Florencia Caminos. La joven, que es arquitecta y urbanista, celebró la remoción de la glorieta. No obstante, no cree que con la eliminación de esta estructura se solucione totalmente en caos vehicular en la zona. “Una rotonda con semáforos era contradictorio e ilógico. Esta es una obra puntual que mejora el paso, pero no resuelve el problema de tránsito y accesibilidad a los barrios cercanos”, precisó.
Quienes por estos días regresan a sus casas en San José o Villa Carmela por avenida Belgrano, doblan por Diagonal 9 y luego toman calle Italia son los que más padecen una larga fila de vehículos que se forma en esta calle, antes de ingresar al Camino del Perú. “Elijo ir por avenida América y luego doblar hasta el barrio de Farmacéuticos. Salgo justo en la escuela Justiniano Frías y ya estoy en el Camino del Perú. Al principio me perdí, pero ya le estoy agarrando la mano”, señaló Marina González, que vive en Cebil Redondo y todos los días lleva a hijos a una escuela en el centro. “Ayer tuve que ir a Yerba Buena; entré por San José y fue un lío de calles, di 1.000 vueltas”, confesó.
Para sorpresa de muchos automovilistas que decidieron llegar hasta la rotonda y recién tomar los desvíos, ahora que no están funcionando los semáforos pasaron más rápido que cuando tenían que esperar los cambios de luces. “Pasé por los espacios que quedaron abiertos al tránsito y lo hice sin demoras. En rotondas no van semáforos; ahí se puede comprobar”, expresó Carlos Alberto Roig.
Algunos usuarios de distintas líneas de colectivos también están renegando en estos días por los desvíos. Teresa Arrieta ha recalculado sus tiempos para llegar bien al trabajo. No obstante, se arma de paciencia. Porque en el fondo está segura que la obra para quitar la rotonda supone un beneficio a futuro.
Sin inconvenientes, según la capital
“No hay mayores inconvenientes por los cortes y desvíos. Evidentemente la mayoría de los conductores toma las vías alternativas para evitar pasar por la zona de la rotonda”, informó el subsecretario de Tránsito de la capital, Enrique Romero. Según dijo, hay cuatro efectivos municipales controlando la zona, que está totalmente señalizada. Ayer los operarios avanzaron en la demolición de la glorieta. En total, la obra demorará entre tres y cinco meses. Se cree que va a mejorar el 45% la fluidez del tránsito.